Lectio Divina Lucas 6, 27-38

📅 11/09/2025

📜 Evangelio del Día

Lucas 6, 27-38

✨ Motivación

Jesús nos invita a amar a los enemigos, mostrando que en las heridas de la vida diaria, Él está enseñando misericordia. Si sientes rencor o injusticia en tus relaciones, este momento de oración es un espacio para descubrir la libertad del perdón y la fuerza transformadora de su amor.

📖 Introducción

Antes de abrir el corazón a la Palabra, siéntate con la espalda recta y respira lentamente tres veces, dejando que la calma inunde tu interior. La presencia de Dios ya está aquí, amorosa y real, envolviéndote con ternura. No necesitas demostrar nada ni aparentar ser alguien distinto. Ven tal como eres: con tus luces y sombras, alegrías y preocupaciones. Permite que tu cuerpo, mente y corazón se dispongan a la oración, para escuchar a Jesús que quiere hablarte personalmente.

📝 Descripción

Amar a los enemigos toca la fibra del miedo y revela la posibilidad de libertad interior en Cristo.

💬 Cita Yo Soy

Yo soy tu Maestro de misericordia… te enseño a perdonar incluso cuando duele… te prometo un corazón libre y en paz.

🙏 Oración Inicial

Padre amado, en el nombre de tu Hijo Jesús y con la fuerza del Espíritu Santo, vengo hoy ante Ti. Reconozco que mi corazón necesita aprender a amar más allá de lo que me resulta cómodo. Muchas veces me cuesta perdonar, soltar rencores y vivir la generosidad que Tú me inspiras. Concédeme la gracia de escuchar a tu Hijo, que me llama a amar sin medida y a confiar en la abundancia de tu misericordia. María, Madre fiel y tierna, acompáñame en este camino de oración; enséñame a guardar la Palabra en mi corazón y a ponerla en práctica con sencillez. Confiado en tu intercesión, pongo este momento en tus manos maternas.

📖 Lectio

Evangelio (Lucas 6, 27-38 – Biblia de Jerusalén) “Pero a vosotros los que me escucháis os digo: amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian. Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite el manto, no le impidas que tome también la túnica. A todo el que te pida, da; y al que tome lo tuyo, no se lo reclames. Tratad a los hombres como queréis que ellos os traten. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Pues también los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir lo mismo. Más bien, amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada a cambio; y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo, porque Él es bueno con los ingratos y los malos. Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará: una medida buena, apretada, remecida y rebosante pondrán en vuestro regazo, porque con la medida con que midáis se os medirá.”

🧘 Meditatio

Este pasaje pertenece al llamado “Sermón de la Llanura” en Lucas, paralelo al Sermón de la Montaña en Mateo. Jesús utiliza un género sapiencial y exhortativo, con frases breves y contundentes, dirigidas a transformar la lógica humana. Palabras como “amad a vuestros enemigos” o “sed compasivos” muestran la radicalidad del Reino. Aquí el amor no es sentimiento sino decisión concreta de bien hacia el otro. El texto conecta con Levítico 19,18 sobre amar al prójimo y con Mateo 5,44, ampliando el horizonte. La invitación es imitar al Padre misericordioso, cuya bondad no excluye a nadie. Tú sabes que no es fácil perdonar, y a veces llevas heridas abiertas que parecen imposibles de sanar. Este Evangelio te recuerda que no eres prisionero de tus resentimientos: puedes elegir amar incluso donde otros solo devuelven odio. Quizá en tu familia existe una relación rota, en tu trabajo alguien que te hiere, o en tu comunidad alguien que te critica. Allí se hace viva la Palabra: “Amad a vuestros enemigos”. Amar no significa aprobar lo malo ni permitir abusos, sino elegir responder con bien y poner límites desde la paz. Dios te llama a liberarte del ciclo de la venganza. Pregúntate: ¿En qué área de tu vida necesitas especialmente esta Palabra? Tal vez en un conflicto con tu pareja, en la tensión con un vecino o en la incomodidad con un compañero de trabajo. Esta enseñanza toca tus miedos al rechazo y tus esperanzas de reconciliación. Dios te está llamando a crecer en la compasión que viene del Padre. Él quiere darte un corazón generoso que dé sin esperar, y recibirás más de lo que imaginas. Esta es tu oportunidad de imitar a tu Padre celestial: dar, perdonar y ser compasivo como Él lo es contigo.

🙌 Oratio

Señor, hoy me pongo ante Ti con sinceridad. Reconozco que muchas veces me cuesta amar, especialmente a quienes me hieren o me critican. A veces me invade el deseo de defenderme, de responder con la misma moneda, y me duele admitir que no siempre busco el bien. Te agradezco porque tu Palabra me recuerda que soy hijo del Altísimo, y que tu misericordia me sostiene incluso cuando soy débil. Gracias porque me invitas a una vida más grande que mis rencores, y me prometes una recompensa que no se mide en cosas, sino en libertad interior. Te pido la gracia de un corazón semejante al tuyo: compasivo, abierto, capaz de dar sin esperar. Ayúdame a practicar el perdón en lo pequeño y lo cotidiano. Hoy quiero ofrecerte mis heridas, mis resentimientos y las personas con las que me cuesta convivir. Los pongo en tus manos para que los transformes en caminos de paz. Te ofrezco, Señor, mi deseo de ser sembrador de compasión en mi familia, en mi trabajo y en mi comunidad.

🕊️ Contemplatio

Imagínate en una llanura amplia, donde Jesús habla a una multitud. Te acercas y lo ves extendiendo sus manos, con mirada llena de ternura. Escucha su voz clara que dice: “Amad a vuestros enemigos”. Siente cómo sus palabras atraviesan tus resistencias y acarician tu corazón herido. Percibe el viento suave que refresca tu rostro, como un signo de libertad. Míralo sonreírte con compasión infinita. Deja que su amor derrita tus rencores y te llene de paz. No necesitas palabras: basta con recibir el don de un corazón renovado, libre y semejante al suyo.

🤝 Compromiso

Gesto personal: Escribiré un mensaje o haré una llamada a alguien con quien estoy distanciado, buscando un acercamiento sencillo. Actitud familiar: Procuraré evitar comentarios negativos y cultivar un tono más compasivo en casa, incluso en las discusiones cotidianas. Intención comunitaria: Me comprometo a realizar una acción de servicio hacia alguien que sé que me cuesta tratar, mostrándole respeto y amabilidad. Examen nocturno: Al terminar el día me preguntaré: ¿He respondido al mal con bien? ¿He buscado imitar al Padre compasivo en mis actitudes?

📢 Peticiones

Por la Iglesia y sus pastores, para que anuncien siempre la misericordia de Dios con valentía. Por el mundo y sus gobernantes, para que busquen caminos de reconciliación y paz. Por quienes sufren heridas de odio y violencia, para que encuentren sanación en Cristo. Por nuestra comunidad local, para que vivamos el perdón en lo cotidiano. Por nosotros, llamados hoy a amar a los enemigos como signo del Reino.

🛐 Oración de Consagración

Gracias, Señor, por este momento de encuentro contigo. Reconozco que tu Palabra me invita a una vida más plena y libre. Hoy quiero rezar con confianza el Padrenuestro, recordando que todos somos hijos de un mismo Padre y llamados a perdonarnos. Te consagro, Madre María, mis afectos y mis luchas, para que me acompañes en el camino de la compasión. Sé mi maestra en el silencio y la entrega, como lo fuiste al pie de la cruz. Y con cariño filial te saludo con un Avemaría, seguro de que tu intercesión me sostiene en cada paso de mi vida.

📖 Hermenéutica

1. Contexto histórico-literario El pasaje de Lucas 6,27-38 forma parte del “Sermón de la Llanura”, pronunciado después de la elección de los doce apóstoles. Lucas escribe para una comunidad gentil que necesita aprender un nuevo estilo de vida en medio de tensiones sociales y persecuciones. El género es exhortativo, propio de los discursos sapienciales, que busca moldear la conducta. Se enmarca en el conjunto de enseñanzas éticas del Evangelio y anticipa la Regla de Oro: “Tratad a los hombres como queréis que ellos os traten”. 2. Exégesis lingüística y simbólica El término griego “agapate” (amad) denota amor de entrega y decisión, no mero afecto. “Enemigos” (echthroi) alude no solo a adversarios personales, sino a los que amenazan la comunidad cristiana. La imagen de la “medida buena, apretada, remecida y rebosante” refleja las costumbres de los mercados palestinos, donde la abundancia era signo de generosidad. La estructura literaria es concéntrica: amor a los enemigos, regla de oro, imitación de Dios, generosidad desbordante. 3. Interpretación patrística y magisterial San Juan Crisóstomo subrayaba que este mandamiento distingue al cristiano de cualquier otra moral natural: amar a los enemigos es sello del discípulo. San Agustín veía en la compasión del Padre la fuente de toda ética cristiana: imitar a Dios es el camino de la perfección. El Catecismo (n. 2842) enseña que “amar a los enemigos” solo es posible con la gracia del Espíritu Santo. El Papa Francisco, en Fratelli Tutti (n. 243), insiste en superar la espiral de venganza mediante la fraternidad universal. La liturgia utiliza este texto para subrayar la misericordia en el tiempo ordinario. 4. Aplicación pastoral contemporánea Hoy, este Evangelio ilumina situaciones de violencia social, polarización política y divisiones familiares. Para los matrimonios, significa perdonar ofensas pequeñas y grandes; para jóvenes, resistir al bullying sin caer en la revancha; para comunidades cristianas, construir puentes donde hay muros. En tiempos de redes sociales, nos llama a no responder con odio ni insultos, sino con respeto. Para quienes viven en contextos de injusticia, esta Palabra no exige pasividad, sino responder con firmeza en la verdad, sin perder la caridad. El desafío pastoral es mostrar que la misericordia no es debilidad, sino fuerza transformadora que nace del Padre.

🎥 Video Reflexión