Lectio Divina Marcos 2, 1-12

📅 16/01/2026

📜 Evangelio del Día

Marcos 2, 1-12

✨ Motivación

Jesús abre un techo para llegar a un hombre, y en la presión de la multitud, Él está actuando con ternura y autoridad. Si sientes culpa o cansancio de pedir ayuda, este momento de oración es descanso interior y confianza filial para volver a empezar.

📖 Introducción

ntes de comenzar esta Lectio, coloca tus manos sobre las piernas, siéntate con la espalda recta y suelta los hombros; inhala lento, sostén un instante y exhala más despacio. Dios ya está aquí, mirándote con amor real. No tengas prisa: Él no se asusta de tu historia. Ven como eres, con tu mente, tus sentidos y tu corazón. Pide la gracia de escuchar y dejarte alcanzar por Jesús. Permanece un momento en silencio y repite: “Aquí estoy”.

📝 Descripción

Entre la multitud y tu necesidad, Jesús ve la fe que te sostiene y te regala perdón y vida.

💬 Cita Yo Soy

“Yo soy Jesús, oculto en la Eucaristía.” (Concepción Cabrera de Armida, Yo Soy). Yo soy el Médico del alma: acércate con tu pobreza y no te soltaré.

🙏 Oración Inicial

Padre amado, me pongo delante de Ti como hijo que necesita ser sostenido. Jesús, Hijo vivo, entra en mi casa interior y pronuncia tu palabra de perdón. Espíritu Santo, despierta mi fe y enséñame a recibir sin defensas. Reconozco mis parálisis: miedos, culpas, heridas, rutinas, y esa sensación de no poder avanzar. Concédeme la gracia de encontrarme contigo hoy, sin ruido, y de escuchar: “Hijo, tus pecados quedan perdonados”. Que tu misericordia me levante y me devuelva paz. María, Madre cercana, llévame de la mano hacia tu Hijo; enséñame a confiar cuando me siento indigno. Quédate conmigo y guarda mi corazón en la Trinidad. Amén.

📖 Lectio

Cuando Jesús volvió a Cafarnaúm, corrió la voz de que estaba en casa, y muy pronto se aglomeró tanta gente, que ya no había sitio frente a la puerta. Mientras él enseñaba su doctrina, le quisieron presentar a un paralítico, que iban cargando entre cuatro. Pero como no podían acercarse a Jesús por la cantidad de gente, quitaron parte del techo, encima de donde estaba Jesús, y por el agujero bajaron al enfermo en una camilla. Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te quedan perdonados”. Algunos escribas que estaban allí sentados comenzaron a pensar: “¿Por qué habla éste así? Eso es una blasfemia. ¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios?” Conociendo Jesús lo que estaban pensando, les dijo: “¿Por qué piensan así? ¿Qué es más fácil, decirle al paralítico: ‘Tus pecados te son perdonados’ o decirle: ‘Levántate, recoge tu camilla y vete a tu casa?’ Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados ,le dijo al paralítico: Yo te lo mando: Levántate, recoge tu camilla y vete a tu casa”. El hombre se levantó inmediatamente, recogió su camilla y salió de allí a la vista de todos, que se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: “¡Nunca habíamos visto cosa igual!”

🧘 Meditatio

En Cafarnaún, Jesús vuelve a enseñar en una casa llena. El relato une milagro y controversia: una curación y un juicio sobre su autoridad. Los amigos suben al techo, lo abren y bajan al paralítico ante Jesús. “Viendo la fe que tenían” subraya la fe que se vuelve puente para otro. Jesús lo llama “hijo” y comienza por el perdón, porque va a la raíz. Los escribas se escandalizan: solo Dios perdona pecados. Jesús responde como “Hijo del hombre” y muestra, con la sanación, que su palabra salva al hombre entero, cuerpo y alma. Y despierta a todos en alabanza. ¿QUÉ ME DICE A MÍ? - Dios me habla personalmente hoy. Quizá tú también llegas a Jesús cargando algo que no se ve: una culpa antigua, una vergüenza silenciosa, una tristeza que te pesa o una ansiedad que te inmoviliza. Hoy el Señor mira más hondo que tu síntoma; te llama “hijo” y te devuelve pertenencia. Cuando tú oras, no vienes a negociar, vienes a dejarte amar. Tal vez no puedes “entrar por la puerta” porque tu vida está llena: trabajo, familia, pendientes, ruido. Entonces aprende de esos cuatro amigos: pide que otros te sostengan, acepta acompañamiento, deja que la fe de la comunidad sea tu techo abierto. También tú puedes ser amigo que carga a otro: una llamada, una visita, una escucha sin prisa. Jesús primero perdona para que tu corazón no confunda sanación con simple alivio. Su perdón no minimiza el mal; lo atraviesa y lo transforma. Si hoy te sientes paralizado por miedo a fallar, escucha su orden: “levántate”. Eso puede significar dar un paso pequeño, retomar la oración, pedir perdón, o volver a servir con alegría. Tu confianza filial comienza así: dejándote levantar por Él. Y cuando no entiendas, repite hoy: Jesús, tú sabes, yo confío siempre.

🙌 Oratio

¿QUÉ LE DIGO YO? - Mi respuesta sincera al Amigo Señor, hoy me reconozco delante de Ti con mis límites y mis ganas de esconderme. A veces me cuesta creer que tu mirada sea más fuerte que mis errores, y que tu perdón no sea regaño, sino abrazo. Te agradezco porque no esperas a que yo me arregle para amarme; te abres paso cuando mi interior se llena de ruido. Te pido que sanes lo que me paraliza: la culpa que me pesa, el miedo a intentar de nuevo, la desconfianza que me endurece. Regálame una fe sencilla y perseverante, y pon en mi camino amigos que me acerquen a Ti cuando yo no pueda. Te ofrezco mi jornada: mis decisiones, mi trabajo, mi familia, mis silencios. Que cada paso sea respuesta a tu palabra: “levántate”, y que mi corazón diga: “Jesús, confío en Ti”. Hazme testigo sereno de tu paz.

🕊️ Contemplatio

Dejándome abrazar por Dios Imagínate en la casa llena de gente en Cafarnaún. Ve el polvo del techo y la luz que entra por la abertura. Escucha el murmullo, el crujir de la madera, y el silencio cuando la camilla baja despacio. Mira a Jesús levantar los ojos, sin prisa, y encontrarse con los tuyos. Siente su voz diciendo “hijo”. Deja que su amor toque tu culpa y tu cansancio. En silencio, solo recibe su perdón y su paz. Permite que su mano toque tu hombro y te regale fuerza suave. Respira y quédate ahí, sin explicar.

🤝 Compromiso

hoy, antes de iniciar tu actividad principal, haz la señal de la cruz y di tres veces, respirando: “Jesús, confío en Ti”. Actitud familiar: practica una mirada nueva en casa; evita una crítica y cambia esa energía por una palabra de ánimo, especialmente con quien suele fallar. Intención comunitaria: ofrece un servicio humilde: colaborar en tu parroquia, apoyar a un vecino, o participar en una obra solidaria; que tu fe sea puente, no discurso. Examen nocturno: al cerrar el día, pregúntate: ¿qué me paralizó hoy, qué paso pequeño di hacia Jesús, y a quién ayudé a levantarse con mi cercanía? Si caes en desánimo, vuelve a la frase del Evangelio: “levántate”. Anota un motivo de gratitud y entrégalo al Señor en silencio.

📢 Peticiones

Oremos por la Iglesia: para que anuncie con valentía la misericordia que levanta al hombre entero. Oremos por quienes gobiernan y por la paz: para que busquen el bien común con honestidad y compasión. Oremos por quienes sufren: enfermos, personas con depresión, familias en crisis y quienes se sienten paralizados por el miedo. Oremos por nuestra comunidad: para que crezca en fe compartida, sostenga a los frágiles y aprenda a confiar cuando no entiende.

🛐 Oración de Consagración

Gracias, Señor, porque entras en mi historia sin cansarte de mí y me llamas hijo. Hoy vuelvo a Ti con confianza filial y te ofrezco mi pobreza. Rezo el Padrenuestro, dejando que cada palabra me enseñe a vivir como hijo amado. Madre María, me consagro a tu cuidado: toma mi mente, mis afectos, mis decisiones y mi futuro; guárdame en tu fe y llévame siempre a Jesús. Enséñame tu silencio, tu obediencia y tu ternura. Y como hijo que se refugia en ti, digo con amor el Avemaría, pidiendo aprender tu abandono y tu paz. Que mi casa interior sea tuya, hoy y siempre, María.

📖 Hermenéutica

CONTEXTO HISTÓRICO-LITERARIO Marcos sitúa este episodio al inicio del ministerio en Galilea, cuando la fama de Jesús convoca multitudes y, a la vez, despierta objeciones. Cafarnaún aparece como centro de misión y lugar donde se hace visible la tensión entre la novedad del Reino y la lectura legalista de algunos. El género combina relato de milagro y relato de controversia: no solo narra una curación, sino una disputa teológica sobre el perdón. En la arquitectura del evangelio, el pasaje anticipa el conflicto que culminará en la pasión: Jesús revela quién es, y esa revelación provoca resistencia. Para la comunidad de Marcos, probada por fragilidades y persecuciones, esta escena ofrece una certeza: Cristo no solo alivia; salva desde la raíz y sostiene la fe en comunidad (DV 12). EXÉGESIS LINGÜÍSTICA Y SIMBÓLICA La palabra “paralítico” remite a incapacidad real, pero también funciona como símbolo de una vida detenida. “Fe” (pístis) aparece como confianza activa y compartida: “viendo la fe que tenían” muestra una fe que se hace gesto, puente, intercesión. “Hijo” expresa pertenencia antes de cualquier mérito, clave pastoral para una oración filial. “Perdonar” (aphíēmi) implica soltar, dejar ir, liberar; no es un simple “pasar por alto”, sino abrir un futuro. “Hijo del hombre” remite al horizonte de Dn 7 y revela autoridad recibida de Dios, no poder humano. El techo abierto funciona como signo: cuando no hay acceso por lo “normal”, la caridad crea paso; la gracia rompe bloqueos. La secuencia perdón-curación une alma y cuerpo, iluminando textos como Sal 103,3 y mostrando que la salvación es integral. INTERPRETACIÓN PATRÍSTICA Y MAGISTERIAL San Juan Crisóstomo subraya el amor de los amigos y la fuerza de la fe que intercede, viendo aquí una pedagogía de la caridad que no se rinde. San Agustín lee la sanación como signo de la sanación interior: el cuerpo obedece cuando el corazón es liberado. San Jerónimo destaca el escándalo de los escribas para mostrar que el perdón no es palabra fácil, sino acto divino. El Catecismo recuerda que Cristo tiene poder de perdonar pecados y lo comunica a su Iglesia (CIC 1441-1442); este pasaje fundamenta, por tanto, una confianza humilde en la misericordia. En clave litúrgica, la Iglesia proclama esta Palabra para despertar fe y alabanza, y para educar una oración que sostenga al mundo desde el altar de la vida cotidiana (CIC 2708). APLICACIÓN PASTORAL CONTEMPORÁNEA Hoy el texto ilumina parálisis muy actuales: ansiedad, adicciones, heridas familiares, culpa persistente, cansancio espiritual. A quien vive en rutina, le recuerda que Jesús entra en la “casa” ordinaria. A quien sufre, le ofrece una palabra que devuelve dignidad: “hijo”. A jóvenes y adultos con miedo a fallar, les enseña que el primer milagro puede ser creer de nuevo. A matrimonios y familias, les muestra el valor de cargar juntos, sin juicio, buscando ayuda y oración compartida. A consagrados y servidores, les advierte de no reducir el Evangelio a debate: la autoridad de Jesús se reconoce cuando su misericordia levanta vidas. Pastoralmente, invita a comunidades que acompañen, no que estorben; que abran “techos” de cercanía para que los frágiles puedan llegar. El fruto esperado es una confianza filial: no “me arreglo y luego vuelvo”, sino “vuelvo y Él me levanta” (Mt 11,28).