Lectio Divina Juan 20, 2-9

📅 27/12/2025

📜 Evangelio del Día

Juan 20, 2-9

✨ Motivación

Jesús que resucita y se deja descubrir poco a poco nos recuerda que en momentos de confusión o búsqueda interior, Él está presente. Si hoy sientes incertidumbre, cansancio o necesidad de claridad, esta oración es un espacio donde Dios te guía suavemente hacia la fe que renueva todo.

📖 Introducción

Antes de comenzar, respira hondo y permite que tu corazón encuentre calma. Suelta tus preocupaciones y deja que tu cuerpo se relaje suavemente. Dios está aquí, acompañando tu camino, incluso cuando no lo percibes claramente. Cierra los ojos y siente su presencia amable. Ven con apertura y humildad, dejando que esta Palabra ilumine tus búsquedas y tus dudas. Dispón tus sentidos, tu mente y tu corazón para recibir la luz que Jesús quiere regalarte hoy.

📝 Descripción

Los discípulos corren al sepulcro vacío, descubren signos y comienzan un camino interior hacia la fe en la resurrección.

💬 Cita Yo Soy

Yo soy la Luz que se adelanta a tus pasos y te revela mi presencia aun cuando no me ves. No temas el vacío: en él te espero con amor. Déjame abrir tus ojos para que creas y vivas en mi paz.

🙏 Oración Inicial

Padre amado, en este día vengo a ti con corazón dispuesto a escuchar. Jesús resucitado, Tú conoces mis búsquedas, mis dudas y mis anhelos más profundos. Te pido la gracia de reconocer tus signos en medio de mis caminos. Espíritu Santo, ilumina mi mente y mi corazón para comprender la Palabra que hoy me regalas. Quiero vivir esta oración con sinceridad y confianza, dejando que tu amor transforme mis sombras en luz. María, Madre fiel, acompáñame y enséñame a creer con corazón humilde y abierto, como tú.

📖 Lectio

Juan 20, 2-9 El primer día después del sábado, María Magdalena vino corriendo a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto". Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose, miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró. En eso, llegó también Simón Pedro, que lo venía siguiendo, y entró en el sepulcro. Observó los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte. Entonces, entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta entonces no habían entendido las Escrituras, según las cuales Jesús debía resucitar de entre los muertos.

🧘 Meditatio

Este relato describe el descubrimiento del sepulcro vacío el primer día después del sábado. María Magdalena comunica la desaparición del cuerpo, provocando la carrera de Pedro y del discípulo amado. Los detalles de los lienzos y el sudario sugieren un orden que excluye robo y apunta a un acontecimiento divino. El gesto del discípulo que “vio y creyó” marca el inicio de la fe pascual, aunque aún no comprendieran plenamente las Escrituras. Este pasaje muestra un proceso progresivo: ver signos, interpretarlos y abrirse al misterio de la resurrección. También tú tienes días en que tu corazón corre entre dudas, búsquedas y esperanzas. A veces sientes que algo falta, que hay vacíos que no logras comprender. Este Evangelio te invita a entrar más profundamente en tus propios “sepulcros”, esos lugares donde sientes muerte, cansancio o pérdida. Allí Jesús ya ha pasado antes que tú. Los lienzos puestos en el suelo son signos de una vida nueva que brota donde parecía no haber futuro. Pregúntate: ¿qué situaciones me invitan a creer más allá de lo que veo? ¿Dónde necesito descubrir la presencia del Resucitado? Tal vez te identificas con Pedro, que entra primero desde la responsabilidad; o con el discípulo amado, que cree desde el corazón. Cada uno tiene un camino distinto hacia la fe. No te compares: deja que Jesús te conduzca según tu ritmo. Él te revela que la resurrección no es solo un hecho histórico, sino una experiencia personal que transforma heridas, ilumina decisiones y renueva esperanzas. Hoy el Señor te invita a mirar los signos que ya están en tu vida y a abrirte al “ver y creer” que nace del amor.

🙌 Oratio

Señor Jesús, hoy vengo a ti con el deseo de creer más profundamente en tu resurrección. A veces mi mirada se queda en los vacíos y no alcanzo a ver la vida nueva que estás haciendo nacer. Gracias porque me buscas incluso cuando corro confundido. Te entrego mis dudas, mis preguntas y mis cansancios. Te pido la gracia de reconocer tus signos con corazón humilde. Ilumina mis pasos y ayúdame a descubrir que siempre estás actuando en mi historia. Hazme disponible para acoger tu paz y tu luz. Jesús resucitado, quédate conmigo y fortalece mi fe para que pueda anunciar tu amor.

🕊️ Contemplatio

Imagina que corres hacia el sepulcro junto con los discípulos. Tu respiración se acelera y el amanecer ilumina suavemente el camino. Llegas, te detienes y observas: los lienzos reposan en silencio. Sientes una presencia misteriosa que llena el lugar. Jesús no está entre los muertos; su vida te envuelve. En ese instante, algo en tu interior se abre: nace la fe. Permanece allí, dejando que la luz del Resucitado transforme tus sombras.

🤝 Compromiso

Hoy quiero abrir mis ojos para reconocer los signos de la resurrección en mi vida cotidiana. Me propongo buscar un momento de silencio para agradecer los gestos de amor y esperanza que Dios me regala. En mi familia, cultivaré palabras que edifiquen y den vida. En mi comunidad, ofreceré un gesto concreto de servicio que ilumine el día de alguien. Al final de la jornada, revisaré los “lienzos” que encontré: esos detalles donde pude sentir que Jesús está vivo y actuando. Que este compromiso me ayude a caminar con fe renovada.

📢 Peticiones

Por la Iglesia, para que anuncie con alegría al Resucitado. Por quienes viven en tristeza o confusión, para que encuentren signos de esperanza. Por las familias que buscan reconciliación, para que Cristo ilumine sus pasos. Por los que dudan de la fe, para que el Señor les revele su presencia. Por nuestra comunidad, para que sea testigo vivo de la resurrección.

🛐 Oración de Consagración

Jesús resucitado, gracias por buscarme y revelarte en los signos sencillos. Padre bueno, te entrego mi vida y mis pasos. Espíritu Santo, abre mis ojos para descubrir la presencia viva de Cristo en cada momento. Te consagro mis decisiones, mis relaciones y mis deseos de crecer. María, Madre querida, acompáñame y enséñame a creer con tu fe firme. Que esta jornada sea para gloria de Dios. Padre Nuestro… Ave María…

📖 Hermenéutica

El relato del sepulcro vacío es uno de los testimonios fundacionales de la fe pascual. Juan presenta una dinámica de búsqueda, sorpresa y descubrimiento que revela la transición de los discípulos desde la incomprensión hacia la fe. La figura de María Magdalena actúa como primera mensajera del acontecimiento, subrayando la importancia del testimonio femenino en la tradición cristiana. Su reacción, marcada por la angustia, refleja la dificultad inicial para interpretar el signo del sepulcro vacío. La carrera de Pedro y del discípulo amado simboliza distintos modos de aproximarse al misterio. Pedro representa la autoridad apostólica, mientras que el discípulo amado encarna la intuición de la fe nacida del amor. Aunque llega primero, espera a Pedro, mostrando una relación armónica entre autoridad y amor dentro de la comunidad eclesial. Los detalles sobre los lienzos y el sudario son teológicamente significativos. No se trata de una tumba saqueada; hay orden, cuidado, un signo que remite a la acción divina. El sudario “doblado en sitio aparte” sugiere que Jesús ha dejado atrás la condición mortal y ha entrado en una vida nueva. El versículo “vio y creyó” marca un punto decisivo. Aunque aún no comprendían las Escrituras, el discípulo amado accede a la fe por la experiencia directa del signo. Esto muestra que la fe cristiana no nace solo de razonamientos, sino de la apertura del corazón a la acción de Dios. Luego, la comprensión escritural iluminará el acontecimiento pascual, integrando experiencia y Palabra. El Catecismo enseña que la resurrección es obra de la Santísima Trinidad y fundamento de nuestra esperanza (CIC 638-655). No es un retorno a la vida terrena, sino la entrada de Cristo en una existencia gloriosa. Este pasaje invita al creyente a un proceso semejante: reconocer los sepulcros vacíos de la propia vida, interpretar los signos de Dios con corazón abierto y dejarse conducir hacia una fe más profunda. La carrera de los discípulos representa la prisa del corazón que busca a Jesús. El vacío del sepulcro revela que la muerte no tiene la última palabra. Contemplar este texto implica renovar la certeza de que Cristo actúa en lo escondido, transformando situaciones que parecen sin salida. La resurrección no es solo un acontecimiento pasado, sino una fuerza presente que renueva, sana y da sentido. El discípulo está llamado a ver y creer, descubriendo en los signos cotidianos la presencia viva del Señor.