Lectio Divina Lucas 19, 11-28

📅 19/11/2025

📜 Evangelio del Día

Lucas 19, 11-28

✨ Motivación

Jesús confía talentos en tus manos para que en las incertidumbres y cargas diarias, Él esté obrando discretamente contigo. Si sientes miedo al fracaso o cansancio interior, este momento de oración es un espacio de descanso filial y de valentía nueva para seguir caminando con Él.

📖 Introducción

Antes de escuchar el Evangelio, coloca tu cuerpo en una postura sencilla y digna, con la espalda recta y los pies apoyados en el suelo; respira lento y profundo varias veces. Dios ya está aquí, amorosamente atento a ti. No necesitas fingir nada ni demostrarle nada: ven como estás, con tus luces y sombras, cansancios y deseos, dispuesto a dejar que mente, sentidos y corazón se abran a su presencia amorosa.

📝 Descripción

Parábola de la confianza que Dios deposita en ti, entre miedos, comparaciones y deseos sinceros de responder.

💬 Cita Yo Soy

Yo soy el que te amé y me entregué por ti; no temas la pequeñez de tus dones. Yo soy el Señor que confía en lo poco que tienes y lo multiplica cuando lo pones en mis manos. Ven a mí con tu miedo y tu pobreza, y verás cómo mi amor hace fecundo hasta lo más escondido de tu corazón.

🙏 Oración Inicial

Padre, Hijo y Espíritu Santo, aquí estoy ante ti, pequeño y necesitado, buscando refugio en tu corazón. Reconozco mis miedos, mis resistencias a arriesgarme por amor, mis cansancios y la sensación de no dar la talla. Tú conoces lo que vivo y lo que callo. Hoy te pido la gracia de escuchar tu Palabra como dirigida personalmente a mí, para confiar más en lo que Tú haces que en lo que yo logro. Que tu Espíritu Santo ilumine mi mente, sane mis heridas y mueva mi voluntad para responder con generosidad. María, Madre de la confianza, acompáñame en esta Lectio, enséñame a guardar tu Palabra y a decir de corazón: hágase en mí según tu voluntad.

📖 Lectio

En aquel tiempo, dijo Jesús una parábola, pues estaba Él cerca de Jerusalén, y creían ellos que el Reino de Dios aparecería de un momento a otro. Dijo pues: Un hombre noble marchó a un país lejano, para recibir la investidura real y volverse. Habiendo llamado a diez siervos suyos, les dio diez minas y les dijo: "Negociad hasta que vuelva." Pero sus ciudadanos le odiaban y enviaron detrás de él una embajada que dijese: "No queremos que ése reine sobre nosotros." Y sucedió que, cuando regresó, después de recibir la investidura real, mandó llamar a aquellos siervos suyos, a los que había dado el dinero, para saber lo que había ganado cada uno. Se presentó el primero y dijo: "Señor, tu mina ha producido diez minas." Le respondió: "¡Muy bien, siervo bueno! ; ya que has sido fiel en lo mínimo, toma el gobierno de diez ciudades." Vino el segundo y dijo: "Tu mina, Señor, ha producido cinco minas." Dijo a éste: "Ponte tú también al mando de cinco ciudades." Vino el otro y dijo: "Señor, aquí tienes tu mina, que he tenido guardada en un lienzo; pues tenía miedo de ti, que eres un hombre severo; que tomas lo que no pusiste, y cosechas lo que no sembraste." Dícele: "Por tu propia boca te juzgo, siervo malo; sabías que yo soy un hombre severo, que tomo lo que no puse y cosecho lo que no sembré; pues ¿por qué no colocaste mi dinero en el banco? Y así, al volver yo, lo habría cobrado con los intereses." Y dijo a los presentes: "Quitadle la mina y dádsela al que tiene las diez minas." Dijéronle: "Señor, tiene ya diez minas." "Os digo que a todo el que tiene, se le dará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará." "Pero a aquellos enemigos míos, los que no quisieron que yo reinara sobre ellos, traedlos aquí y matadlos delante de mí." Y habiendo dicho esto, marchaba por delante subiendo a Jerusalén.

🧘 Meditatio

Lucas sitúa esta parábola cuando Jesús se acerca a Jerusalén y muchos esperan un Reino inmediato. Habla de un noble que parte a recibir la realeza y confía una misma cantidad de dinero a sus siervos, pidiéndoles negociar hasta su regreso. Es género parabólico, no crónica política: usa imágenes de reyes impopulares y ciudadanos rebeldes para hablar de la relación con Dios. Las minas representan la Palabra, la gracia y la misión recibida. El contraste entre siervos fieles y temeroso, y el final severo, subrayan la seriedad del tiempo presente ante la venida del Señor para cada discípulo hoy también. Hoy Jesús te mira a ti como a uno de esos siervos y te recuerda que tu vida no es un préstamo neutro, sino un don confiado. Tú has recibido fe, capacidades, tiempo, relaciones, heridas incluso, y todo puede hacerse fecundo si lo pones en sus manos. Tal vez te reconoces en el siervo que tiene miedo, que guarda la mina envuelta en un pañuelo porque teme fallar o ser juzgado. Puedes vivir midiendo, comparándote con otros, justificando tu pasividad con excusas piadosas, o puedes atreverte a negociar el Evangelio en lo concreto: en tu familia, trabajo, comunidad, fragilidad. Jesús no te pide resultados espectaculares, sino confianza activa: hacer pequeños pasos, arriesgar un gesto de servicio, iniciar una reconciliación, ofrecer tu dolor por alguien. Si estás cansado o decepcionado, escucha que Él vuelve, no para humillarte, sino para alegrarse con lo poco que has dejado crecer con Él. ¿Qué mina escondida te invita hoy a desenterrar? ¿Qué miedo te paraliza más? Entrégaselo y dile: Jesús, quiero pasar de conservar mi vida a entregarla contigo, aunque sea temblando. Tú conoces mis resistencias, pero también el deseo de que mi existencia, pequeña y frágil, glorifique tu Nombre y haga bien a otros.

🙌 Oratio

Señor, me reconozco muchas veces como ese siervo temeroso que esconde lo que ha recibido, por miedo a equivocarse o a ser juzgado. A veces me cuesta creer que tú confíes realmente en mí y en mi pobre capacidad de amar. Te agradezco porque, aun conociendo mis cobardías, sigues poniéndome en las manos tu Palabra, personas concretas y pequeñas misiones cotidianas. Te pido que tu Espíritu rompa mis miedos, sane mis heridas de fracaso y me enseñe a arriesgar por amor contigo. Te ofrezco hoy mi tiempo, mis talentos y mi fragilidad, para que produzcan fruto en el silencio, donde tú y sólo tú lo ves. Dame un corazón libre de comparaciones, que no envidie los frutos de otros, sino que se alegre de todo bien que tú realizas. Enséñame a escuchar tu voz cuando me invitas a dar un paso más, aunque no vea resultados inmediatos. Que mi única riqueza sea vivir en tu amistad y confiar en que tu justicia es siempre misericordia para quien se abandona en ti.

🕊️ Contemplatio

Imagínate dentro de la casa del señor que reparte las minas. Ves a Jesús confiando en ti, poniendo en tus manos una pequeña bolsa, signo de su Evangelio y de su amor. Escucha el murmullo de otros siervos, el ruido de pasos que se alejan, el latido de tu propio corazón. Siente el peso ligero de la bolsa y también tus miedos y deseos de amar más. Deja que su mirada, llena de ternura, te diga: confío en ti, estoy contigo. En silencio, sólo recibe la gracia de creerle y descansar, como un niño en brazos de un Padre fiel.

🤝 Compromiso

Gesto personal: hoy elegiré conscientemente una pequeña tarea que suelo evitar y la haré por amor a Jesús, ofreciendo también un tiempo concreto de silencio orante. Actitud familiar: en casa, cuidaré mi manera de hablar, evitando críticas y palabras desalentadoras, y animando con sinceridad a cada miembro de mi familia. Intención comunitaria: rezaré y, si es posible, apoyaré con un gesto concreto a alguien de mi comunidad que perciba desanimado o solo. Examen nocturno: al terminar el día me preguntaré: ¿qué hice hoy con la mina que el Señor puso en mis manos? ¿La escondí por miedo o la arriesgué en gestos de servicio, escucha y perdón? ¿Dónde sentí con más fuerza que Jesús me decía: confío en ti? Anotaré una gratitud concreta y un propósito sencillo para mañana.

📢 Peticiones

Por la Iglesia, para que, unida al Papa y a los obispos, anuncie con valentía a Cristo crucificado y resucitado y acompañe a los que no entienden el sufrimiento de la vida. Oremos al Señor. R/ Señor, aumenta nuestra confianza en ti. Por quienes gobiernan las naciones, para que, reconociendo su fragilidad, busquen siempre el bien común, la paz y la defensa de los más pequeños, y no tengan miedo de decisiones justas aunque sean incomprendidas. Oremos al Señor. R/ Señor, aumenta nuestra confianza en ti. Por los que viven pruebas oscuras: enfermos, perseguidos, familias en crisis, jóvenes confundidos, para que descubran en la cruz de Jesús una cercanía que sostiene, y encuentren hermanos que caminen a su lado. Oremos al Señor. R/ Señor, aumenta nuestra confianza en ti. Por nuestra comunidad, para que aprenda a escuchar con atención la Palabra, a acoger lo que no comprende y a dejarse transformar por el amor que se entrega hasta el extremo. Oremos al Señor. R/ Señor, aumenta nuestra confianza en ti. Por cada uno de nosotros, para que, en esta Lectio Divina, Jesús nos enseñe a confiar más en su plan que en nuestros cálculos y nos haga disponibles a su voluntad. Oremos al Señor. R/ Señor, aumenta nuestra confianza en ti.

🛐 Oración de Consagración

Señor Jesús, te doy gracias por esta Palabra que ha tocado mi vida y por todo lo que haces en secreto dentro de mi corazón. Junto a tus manos abiertas pongo hoy mi historia, con sus luces y heridas. Quiero rezar con tus palabras el Padrenuestro, confiando en que el Padre cuida de mí y de los que amo. Me consagro a María, Madre tuya y Madre mía, para que me lleve siempre hacia ti. Con sencillez filial, le confío mi presente y mi futuro, rezando con ella el Avemaría. Que mi vida entera sea un sí agradecido, una pequeña ofrenda escondida en su corazón inmaculado, para gloria de la Trinidad.

📖 Hermenéutica

CONTEXTO HISTÓRICO-LITERARIO Lucas coloca esta parábola en el final del camino a Jerusalén, cuando muchos esperan un Reino inmediato; introduce el relato precisamente para corregir esa expectativa triunfalista. El evangelista, escribiendo para comunidades que ya han pasado por la prueba del tiempo, muestra que la historia de Jesús continúa en la responsabilidad de sus discípulos mientras Él está “lejos” y volverá. El género es parabólico: no describe una política concreta, sino que usa la imagen de un noble impopular, siervos con una misma mina y ciudadanos rebeldes para hablar del tiempo entre Pascua y la Parusía. La comunidad lucana recibe así una catequesis sobre la espera activa, la fidelidad creativa y el discernimiento del juicio. EXÉGESIS LINGÜÍSTICA Y SIMBÓLICA La “mina”, suma pequeña frente a los “talentos” de Mateo, subraya que se trata de la gracia común confiada a todos: la Palabra, la fe, la vida sacramental. El mandato “negociad hasta que vuelva” indica crecimiento y no mera conservación miedosa. La dureza del señor hacia el siervo que guardó la mina envuelta en un pañuelo revela el peligro de una religión defensiva, centrada en no perder nada. En clave bíblica, los bienes recibidos remiten a los dones del Espíritu y al Evangelio del Reino, llamados a fructificar (cf. Lc 8,18; 19,26). El lenguaje violento final recoge imágenes judiciales de la época y, leído desde la cruz, recuerda la seriedad de rechazar el señorío de Cristo, sin autorizar venganza humana. INTERPRETACIÓN PATRÍSTICA Y MAGISTERIAL Padres como san Agustín y san Juan Crisóstomo, recogidos por santo Tomás en la Catena Aurea, ven en las minas la Palabra confiada a todos y enseñan que no basta guardarla, sino que debe multiplicarse en obras de caridad y anuncio; la negligencia traiciona la confianza de Dios. La hermenéutica bíblica, como recuerdan Croatto y Alonso Schökel, distingue entre exégesis y hermenéutica: el texto se comprende históricamente, pero también se relee desde la situación creyente, donde su sentido se actualiza sin arbitrariedad. La Pontificia Comisión Bíblica insiste en unir rigor histórico-crítico y lectura espiritual eclesial, para que la Escritura sea interpretada como Palabra de Dios en palabras humanas. El Catecismo subraya que la meditación bíblica compromete pensamiento, imaginación y afectos, orientando la conversión del corazón (CIC 2708). Verbum Domini propone la lectio divina como camino para que la Palabra se haga diálogo vivo con Dios y fuente de misión. APLICACIÓN PASTORAL CONTEMPORÁNEA En un mundo marcado por la prisa, el rendimiento y también la parálisis por miedo al fracaso, este texto ilumina la tentación de enterrar los dones: vocaciones no asumidas, carismas silenciados, evangelización pospuesta, fe reducida al ámbito privado. Para matrimonios, consagrados, jóvenes, laicos en el trabajo, recuerda que cada día es espacio donde negociar el Evangelio en decisiones, relaciones y compromisos sociales. Invita a pasar de una espiritualidad de autoprotección a una confianza filial que arriesga por amor, segura de que el Señor no busca éxitos brillantes, sino fidelidad creativa. Pastoralmente, llama a comunidades que acompañen, disciernan y envíen, ayudando a cada bautizado a descubrir su “mina” y a vivirla como participación real en la misión de Cristo en medio de la historia.

🎥 Video Reflexión