Lectio Divina Lucas 21, 1-4

📅 24/11/2025

📜 Evangelio del Día

Lucas 21, 1-4

✨ Motivación

Jesús alza la mirada y ve la ofrenda escondida, que nadie nota, pero que en la pobreza lo entrega todo; que en tus miedos, cansancios y preocupaciones, Él está mirando con ternura tu pequeño sí. Si sientes inseguridad, soledad o angustia, este momento de oración es descanso, luz y valentía para seguir confiando.

📖 Introducción

Antes de iniciar esta oración, coloca tus pies en el suelo, endereza la espalda y respira hondo tres veces, dejando que el aire entre y salga lentamente. Dios ya está aquí, más cercano que tu propio suspiro, mirándote con amor. No tienes que demostrar nada: puedes venir cansado, distraído, herido o agradecido. Solo disponte a abrir tus sentidos, tu mente y tu corazón, en este silencio sencillo, a su presencia fiel que te sostiene.

📝 Descripción

Una viuda pobre se atreve a entregar sus últimas monedas y revela el valor escondido de los corazones frágiles.

💬 Cita Yo Soy

Yo soy la Vida, y en la Eucaristía me he quedado para darte esta Vida. Cuando te ves pobre y pequeño, no temas acercarte: yo me inclino hacia tu ofrenda escondida y la uno a mi entrega en la cruz. Lo que tú llamas casi nada, para mí es un todo cuando lo pones confiado en mis manos de Padre y de Amigo.

🙏 Oración Inicial

Padre amado, en el nombre de Jesús y con la fuerza del Espíritu Santo, aquí estoy delante de ti tal como soy. Reconozco mi pobreza, mis miedos, mis resistencias para abandonarme del todo en tus manos. Tú conoces mis cargas, mis deudas, mis preocupaciones por el futuro y las heridas que aún no sanan. Te pido hoy la gracia de confiar como esta viuda del Evangelio, que se entrega entera aunque sólo tenga dos monedas. Enséñame a no guardar mi corazón, sino a darte lo mejor de mí. María, Madre humilde y creyente, toma mi pequeña ofrenda y preséntala a Jesús, para que el Espíritu haga de mi vida una alabanza al Padre.

📖 Lectio

“Alzando la mirada, vio a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del Tesoro; vio también a una viuda pobre, que echaba allí dos moneditas. Dijo entonces: «De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que nadie. Porque todos éstos han echado como donativo de lo que les sobra; ésta en cambio ha echado de lo que necesita, de todo lo que tiene para vivir.»”

🧘 Meditatio

Primer momento – exégesis pastoral (100 palabras) Este pasaje sucede en Jerusalén, después de que Jesús denuncie a los escribas que explotan a las viudas. En el templo, Él observa a ricos que echan grandes donativos desde lo que les sobra y a una viuda pobre que entrega dos pequeñas monedas. A los ojos del mundo su gesto parece insignificante; para Jesús es total: ha dado “todo lo que tiene para vivir”. El relato, breve y simbólico, contrapone apariencia y verdad del corazón, mostrando que, para Dios, vale más la confianza amorosa que la cantidad externa. Así prepara la enseñanza sobre el culto en espíritu y verdad. Tú también conoces lo que es tener poco: poco tiempo, pocas fuerzas, poco dinero, poca paciencia. Muchas veces sientes que tu oración, tu servicio o tu cariño son insuficientes, y te comparas con otros que parecen dar mucho más. Jesús hoy fija la mirada en tu “casi nada” y te dice que ahí, donde tú te experimentas pobre, puede nacer la ofrenda más hermosa. No te pide grandes obras, sino un corazón que se fía y se entrega sin reservas. Tal vez eres estudiante, profesionista, padre o madre de familia, consagrado, enfermo, adulto mayor; en cada estado de vida llevas pequeñas monedas escondidas: un rato de escucha, una llamada, un perdón ofrecido, una renuncia silenciosa, una ayuda económica humilde. Si las guardas por miedo, se vuelven peso; si las pones en las manos del Padre, se transforman en Evangelio vivo. Hoy el Señor te invita a dar desde tu necesidad: seguir amando cuando estás cansado, confiar cuando las cuentas no cierran, perseverar cuando nadie ve. Esa entrega silenciosa vale, a sus ojos, infinitamente más que cualquier apariencia de éxito. Deja que esta viuda te enseñe a confiar, diciendo: “Señor, tomo lo poco que tengo y lo pongo en tus manos”.

🙌 Oratio

Señor, tú conoces mi corazón dividido, mis temores y mis apegos que me impiden abandonarme del todo en ti. A veces me cuesta creer que mi oración sencilla y mis pequeños gestos tengan valor cuando el cansancio, el estrés y las preocupaciones me roban la paz. Te agradezco porque, como a la viuda del Evangelio, me miras con ternura y cuentas no lo que doy, sino cuánto amor pongo en lo que entrego. Te pido que me liberes de la comparación, de la búsqueda de aprobación, del orgullo que quiere ser importante, y me enseñes a amar en lo escondido. Te ofrezco hoy mis dos monedas: este día concreto con sus trabajos, mi fragilidad, mis luchas interiores, las personas que llevo en el corazón y los miedos que no sé nombrar. Recíbelos, Jesús, y haz de mi vida una ofrenda confiada, pobre pero totalmente tuya, para gloria del Padre y bien de mis hermanos.

🕊️ Contemplatio

Imagínate en el templo, sentado en un rincón, mirando a la gente que pasa delante del arca del Tesoro. Ve a Jesús a tu lado, en silencio, observando cada gesto sin juzgar, con una mirada llena de compasión. Escucha el murmullo de las monedas al caer, el ruido de los pasos, el latido de tu propio corazón. De pronto llega la viuda pobre y deja sus dos moneditas; siente su timidez y su valentía. Deja que el amor de Jesús te abrace, sin palabras, y en silencio recibe de Él confianza, paz y abandono muy hondo en lo más profundo.

🤝 Compromiso

Hoy quiero concretar mi ofrenda tomando un gesto sencillo y posible: elegir un acto oculto de generosidad que implique renuncia real, como dar tiempo, escuchar sin prisa o compartir algo que necesito. En casa buscaré practicar una actitud nueva: agradecer más y quejarme menos, poniendo atención especial a quien suele pasar desapercibido. A nivel comunitario, me propongo apoyar a alguna persona o familia en situación de necesidad, con una ayuda económica modesta o acompañándola en sus trámites y preocupaciones. Por la noche haré un examen breve preguntándome: ¿desde dónde he dado hoy: desde lo que me sobraba o desde lo que me dolía entregar? Y presentaré esa respuesta al Señor, pidiéndole aprender, día a día, la libertad confiada de la viuda pobre.

📢 Peticiones

Por la Iglesia, para que, contemplando a Cristo entregado en la cruz, anuncie con valentía el Evangelio y cuide con amor preferencial a los pobres, las viudas y los pequeños. Roguemos al Señor. Por quienes tienen autoridad en la sociedad, para que no devoren la vida de los más débiles, sino que promuevan leyes justas que protejan a las familias frágiles, a los migrantes y a los sin trabajo. Roguemos al Señor. Por las personas que hoy viven en soledad, pobreza o enfermedad, para que descubran en Jesús al que se entrega totalmente por ellos y encuentren en nuestra comunidad un apoyo concreto y fraterno. Roguemos al Señor. Por todos nosotros, discípulos llamados a seguir a Jesús en el camino de la cruz, para que aprendamos a ofrecer nuestra vida cotidiana con confianza filial, unidos al sacrificio eucarístico de Cristo. Roguemos al Señor.

🛐 Oración de Consagración

Jesús, gracias por tu mirada sobre mi pobreza, por acoger mi pequeña ofrenda y transformarla en camino de vida nueva. Quiero cerrar este momento rezando con confianza el Padrenuestro, sabiendo que el Padre conoce lo que necesito antes de que se lo pida. Me consagro también a ti, Virgen María, Madre humilde de los pequeños, y te pido que me adoptes como hijo tuyo, que me enseñes a guardar y ofrecerlo todo en silencio como tú. Contigo quiero repetir muchas veces el Avemaría, dejando que cada saludo sea una entrega más en manos del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

📖 Hermenéutica

CONTEXTO HISTÓRICO-LITERARIO. Este episodio de Lc 21,1-4 se sitúa en Jerusalén, en los últimos días de la vida pública de Jesús, después de la denuncia de los escribas que devoran los bienes de las viudas y antes del discurso sobre la destrucción del templo. Lucas presenta a Jesús enseñando en el recinto sagrado y revelando el sentido verdadero del culto. El género es una breve escena narrativa con fuerte carga simbólica, que contrasta la religiosidad aparente de los poderosos con la fe sencilla de una mujer anónima, figura de la comunidad pobre que confía en Dios. EXÉGESIS LINGÜÍSTICA Y SIMBÓLICA. El texto subraya que la mujer es “viuda” y “pobre”, categorías bíblicas que expresan desamparo social y, al mismo tiempo, predilección de Dios (cf. Ex 22,21-23; Sant 1,27). Sus “dos moneditas” equivalen a muy poco, pero Jesús afirma que ha dado “más que nadie” porque entrega “todo lo que tiene para vivir”, literalmente “toda su vida”. La ofrenda, mínima en cantidad, es máxima en calidad, signo de la total confianza en Dios. En continuidad con otros textos lucanos sobre el dinero y la pobreza (cf. Lc 6,20; 12,33; 16,19-31), la escena denuncia la seguridad puesta en las riquezas y propone la lógica del don. INTERPRETACIÓN PATRÍSTICA Y MAGISTERIAL. Padres como san Ambrosio vieron en esta viuda a la Iglesia que entrega todo lo que es a su Esposo Cristo, y también a cada alma que se ofrece sin reservas. San Jerónimo recordaba que “no se mira cuánto se da, sino desde qué corazón se da”, en línea con la enseñanza de Jesús. El Magisterio ha insistido en que la verdadera lectura bíblica conduce a una conversión del corazón y a la práctica de la caridad (cf. DV 25; Benedicto XVI, Verbum Domini). Vatican +1 El Catecismo, al describir la oración contemplativa, enseña que sólo puede acogerse “en humildad y pobreza” (CIC 2713), precisamente la actitud de esta mujer, modelo del creyente que se abandona en Dios. Vatican +1 APLICACIÓN PASTORAL CONTEMPORÁNEA. Hoy este pasaje ilumina situaciones muy diversas: familias que llegan con dificultad a fin de mes, migrantes que lo han perdido casi todo, ancianos solos, jóvenes que se sienten insignificantes, consagrados que viven la fidelidad en lo oculto, comunidades que sostienen la misión con recursos muy limitados. A todos Jesús les dice que su pequeño don, ofrecido con amor, tiene un peso eterno. En una cultura que mide el valor por la eficacia, la productividad y la apariencia, la viuda del Evangelio denuncia la idolatría del éxito y recuerda que el centro es la entrega confiada. Pastoralmente, el texto invita a promover una Iglesia pobre y para los pobres, donde la participación de cada uno sea acogida, y donde la ofrenda económica vaya unida a la entrega del corazón y del tiempo. Así, la liturgia y la vida se unen en un mismo movimiento de oblación, configurando al creyente con Cristo que, siendo rico, se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza (2 Co 8,9).

🎥 Video Reflexión