📅 01/09/2025
Lucas 4, 16-30
Jesús proclama hoy en Nazaret que la Escritura se cumple, y en nuestras jornadas de trabajo y familia, Él está cercano y liberador. Si sientes rechazo, cansancio o dudas, este momento de oración es refugio, dirección y esperanza. Intención: Esperanza; Discernimiento.
Antes de adentrarnos en la Palabra, siéntate con la espalda recta, relaja hombros y respira profundo tres veces, inhalando por la nariz y exhalando lentamente. Dios está aquí, real y cercano, hablándote con amor. No tienes que forzar nada: basta tu disposición humilde. Ven como estás, con tus alegrías, culpas y preguntas; abre los sentidos, la mente y el corazón para escuchar, acoger y responder con paz. Permite que su presencia te serene y te disponga a un encuentro sincero.
Jesús lee, declara cumplida la Palabra y enfrenta rechazo; nosotros sentimos asombro, duda, miedo y nueva esperanza.
“Yo soy el Ungido que trae gracia a tu pobreza y libertad a tus cautiverios. No temas si te rechazan: Yo te sostengo en medio de la tormenta y te abro camino cuando todo se cierra.”
Padre bueno, en el nombre de Jesús y con la fuerza del Espíritu, me presento ante Ti tal como soy. Reconozco mi pobreza, mis dudas y cansancios; también mis deseos de amar y servir mejor. Necesito tu palabra viva que sane mis heridas, ilumine mis decisiones y libere mis miedos. Te pido la gracia de escuchar a tu Hijo con corazón dócil, para que hoy se cumpla tu voluntad en mi vida. Que tu Espíritu me unja con libertad interior, valentía y mansedumbre. María, Madre y Maestra, llévame de la mano a Jesús y enséñame a guardar su Palabra en el corazón. Intercede por mí para que esta oración sea encuentro, consuelo y misión.
16 Vino a Nazará*, donde se había criado, y entró, según su costumbre, en la sinagoga el día de sábado. Se levantó para hacer la lectura* 17 y le entregaron el volumen del profeta Isaías. Desenrolló el volumen y halló el pasaje donde estaba escrito: 18 El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva*, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos 19 y proclamar un año de gracia del Señor. 20 Enrolló el volumen, lo devolvió al ministro y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en él. 21 Comenzó, pues, a decirles: «Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír.» 22 Todos hacían comentarios sobre él y se extrañaban de la elocuencia y seguridad con que hablabla. La gente se preguntaba: «¿Pero no es éste el hijo de José?» 23 Él les respondió: «Seguramente me vais a aplicar el refrán que dice: Médico, cúrate a ti mismo. Todo lo que hemos oído que ha sucedido en Cafarnaún*, hazlo también aquí en tu patria.» 24 Y añadió: «Os aseguro que ningún profeta es bien recibido en su patria.» 25 «Os digo de verdad que en vida de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses y hubo gran hambre en todo el país, había muchas viudas en Israel; 26 pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda de Sarepta de Sidón. 27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue purificado sino Naamán, el sirio.» 28 Al oír esto, todos los de la sinagoga montaron en cólera 29 y, levantándose, lo sacaron fuera del pueblo y lo llevaron a una altura escarpada del monte sobre el que se elevaba el pueblo, con ánimo de despeñarlo. 30 Pero él, pasando por medio de ellos, se marchó.
Lucas presenta a Jesús entrando en la sinagoga de Nazará y leyendo Isaías 61. El gesto de desenrollar, proclamar y sentarse indica autoridad rabínica y litúrgica. La frase “Hoy se ha cumplido” inaugura el tiempo de gracia: el Mesías realiza liberación, visión y libertad. El relato alterna admiración y escándalo: del asombro a la ira. Los ejemplos de Elías y Eliseo revelan la universalidad de la misericordia, más allá de fronteras. Género: perícopa programática, teológica y misionera. Palabras clave: hoy, Espíritu, ungido, pobres, liberación, año de gracia. Clímax: rechazo del profeta en su patria y paso soberano de Jesús. Dios te habla hoy, en tu Nazaret cotidiano: tu casa, tu trabajo, tu historia concreta. Tú también anhelas buenas noticias en tus pobrezas: culpas, deudas, heridas, cansancios. Jesús se pone en pie en tu sinagoga interior y proclama gracia para tus cautiverios: adicciones, rencores, miedos, autoexigencias. Ábrele el rollo de tu vida y permítele leerla con amor. Si sientes que otros no te comprenden, o recuerdan “quién eras”, Él te recuerda quién eres en el Padre. Cuando te pidan pruebas, Él te invita a la confianza obediente. Déjate ungir: orar, perdonar, pedir ayuda, ordenar finanzas, descansar, servir a quien sufre. Si eres casado, escucha juntos esta Palabra y hagan pequeños pasos de reconciliación. Si eres soltero, busca una comunidad para crecer. Si eres consagrado, renueva tu entrega misionera hacia las periferias. ¿En qué área de tu vida necesitas especialmente esta Palabra? ¿Qué miedos o esperanzas toca en ti este mensaje? ¿Cómo te está llamando Dios a crecer a través de este pasaje? Hoy Jesús pasa por en medio de tus conflictos y te enseña a pasar con Él: no huyas, camina a su ritmo, cultiva silencio, y permite que su Espíritu haga nuevas todas las cosas, siempre en tu corazón.
Señor, hoy me acerco a Ti con la verdad de mi vida. Conozco mis pobrezas, mis cautiverios y mi tendencia a buscar aplausos y pruebas. A veces me cuesta aceptar que tu “hoy” se cumple también en mi historia limitada. Te agradezco porque vienes a proclamar libertad donde me sentía atado, y porque tu Palabra ilumina mis decisiones. Te pido que unjas mi mente para reconocer la mentira, mi corazón para perdonar, y mis manos para servir con humildad. Que no me escandalice de tu modo sencillo de actuar, ni te encierre en mis expectativas. Te ofrezco mi tiempo, mi trabajo y mis relaciones para que sean instrumentos de tu año de gracia. Si me rechazan por tu causa, dame mansedumbre y valentía. Enséñame a pasar por en medio de los conflictos contigo, sin huir ni herir, confiando en tu Espíritu. María, enséñame a guardar tu Palabra, a meditarla y a hacer lo que Él me diga.
Imagínate en la sinagoga de Nazaret, sencillo, entre gente conocida. Ve a Jesús de pie, desenrollando el libro y buscando con calma el pasaje. Escucha su voz clara leyendo: “El Espíritu del Señor sobre mí… Hoy se cumple”. Siente el silencio expectante, los latidos de tu pecho, el aire tibio. Mira a Jesús sentarse y fijar sus ojos en ti, con ternura firme. Deja que su mirada atraviese tus miedos y suavice tus juicios. No necesitas palabras: respira, recibe su unción, su libertad, su favor. Permanece ahí, amado, sostenido, en paz, bajo su mirada compasiva, fiel y protectora siempre, contigo.
Gesto personal: Hoy repetiré varias veces, con fe, “Hoy se cumple tu Palabra en mí”, y buscaré un acto concreto de libertad: perdonar, pedir perdón o renunciar a una queja persistente; haré cinco minutos de silencio para escuchar al Espíritu. Actitud familiar: Practicaré escuchar sin interrumpir, agradeceré un detalle concreto y bendeciré a cada miembro con una frase de ánimo al final del día. Intención comunitaria: Me acercaré a alguien vulnerable (enfermo, endeudado, migrante) y ofreceré ayuda práctica o acompañamiento, remitiéndolo a apoyo parroquial o profesional si es necesario; consideraré donar tiempo o víveres. Examen nocturno: ¿Dónde vi hoy al Señor cumpliendo su Palabra? ¿A qué cautiverio me invitó a soltar? ¿Pasé con Jesús “por en medio” del conflicto? ¿Qué agradezco profundamente?
Por la Iglesia y sus pastores: para que, ungidos por el Espíritu, anuncien con valentía el año de gracia del Señor, roguemos al Señor. Por el mundo y sus gobernantes: para que promuevan justicia, libertad y cuidados reales a los más vulnerables, roguemos al Señor. Por quienes sufren: pobres, cautivos de adicciones, enfermos y endeudados; que encuentren consuelo y caminos de libertad, roguemos al Señor. Por nuestra comunidad local: para que acojamos sin prejuicios y sirvamos con corazón misionero, roguemos al Señor. Intención del Evangelio: para aprender a reconocer el “hoy” de Dios sin escandalizarnos de sus caminos, roguemos al Señor.
Gracias, Señor, por tu Palabra viva que hoy se cumple en mi historia. Te alabo por tu Espíritu que me unge y me libera. Juntos rezamos el Padrenuestro, confiando en tu providencia de Padre. María, Madre, te consagro mi mente, mi corazón y mis obras; tómame de la mano para hacer lo que tu Hijo me diga. Acoge mis miedos y preséntalos al Corazón de Jesús. Que mi vida sea un “sí” cotidiano al plan de Dios, un año de gracia para quienes me rodean. Rezo contigo y con la Iglesia el Avemaría, pidiendo humildad, docilidad y valentía para ser testigo del Evangelio. Amén.
CONTEXTO HISTÓRICO-LITERARIO. Lc 4,16-30 inaugura el ministerio galileo. Lucas coloca en Nazará la primera predicación programática: Jesús entra en la sinagoga “según su costumbre”, lee Isaías y declara su cumplimiento. Episodio bisagra que anticipa misión y conflicto: admiración inicial, rechazo posterior, paso sereno de Jesús. El autor dirige su obra a comunidades griegas-cristianas para mostrar que el Espíritu guía a Jesús y a la Iglesia. EXÉGESIS LINGÜÍSTICA Y SIMBÓLICA. La cita combina Is 61,1-2 (y ecos de Is 58,6): Espíritu, unción, pobres, liberación, vista, año de gracia. “Hoy” (sēmeron) es palabra teológica que actualiza la salvación. El gesto litúrgico de desenrollar/leer/sentarse revela autoridad docente. La estructura presenta: lectura (vv.16-19), declaración (v.21), reacción (vv.22-24), ejemplos proféticos (vv.25-27) y violencia (vv.28-30). Los ejemplos de Elías y Eliseo señalan la universalidad del favor divino, más allá de fronteras étnicas y morales; por eso estalla la ira. El género es narrativo-teológico, con valor programático para toda la obra lucana. Palabras clave: “Espíritu del Señor”, “ungido”, “pobres”, “libertad”, “año de gracia”, “hoy”. INTERPRETACIÓN PATRÍSTICA Y MAGISTERIAL. Padres como Orígenes y san Agustín vieron aquí el hoy permanente de la Palabra que se cumple en la Iglesia cuando Cristo habla en las Escrituras; la sinagoga es figura de todo auditorio que escucha y discierne. El Magisterio insiste en que la lectio divina actualiza la salvación: es el Espíritu quien permite pasar de la letra al encuentro vivo. Además, varios autores subrayan que Lucas sitúa esta perícopa al inicio por su carácter programático: en ella se esboza la misión de Jesús –evangelizar, liberar, sanar– y el rechazo que anticipa la cruz; por eso constituye una “trama de revelación” donde Jesús se manifiesta y define su camino en obediencia al Padre. APLICACIÓN PASTORAL CONTEMPORÁNEA. El texto ilumina realidades actuales: economías heridas, adicciones, violencia doméstica, migración, deudas, ansiedad digital. A todos, Cristo anuncia un tiempo de gracia que comienza en el “hoy” de la escucha. Estados de vida: en el matrimonio, reconciliación y comunicación; en la vida consagrada, impulso misionero hacia periferias; en la soltería, pertenencia a comunidad; en el liderazgo social, opciones por los débiles. Circunstancias: alegría (gratitud y servicio), sufrimiento (consolación y perseverancia), rutina (fidelidad creativa). Desafíos: evitar el escándalo ante un Mesías manso, reconocer la tentación de “milagros a demanda” y abrirnos a la universalidad del Evangelio sin exclusiones. Preguntas: ¿Qué aspecto de este texto me resulta más desafiante? ¿Cómo puedo vivir hoy esta Palabra en mi realidad concreta? ¿Qué me enseña sobre el corazón de Dios?