Lectio Divina Mateo 3, 13-17

📅 11/01/2026

📜 Evangelio del Día

Mateo 3, 13-17

✨ Motivación

Jesús desciende al Jordán y se pone en fila con los pecadores para mostrarnos que, en medio de nuestras búsquedas y fragilidades, Él está cerca y no se aparta. Si sientes cansancio interior o dudas al orar, este momento de oración es un descanso confiado donde el Padre vuelve a llamarte hijo.

📖 Introducción

Antes de comenzar esta oración, siéntate con la espalda recta y respira lentamente tres veces, dejando que el cuerpo se serene. Dios está aquí, mirándote con amor y esperando tu corazón. No tengas prisa ni miedo; no necesitas demostrar nada. Ven tal como estás, con tus pensamientos, recuerdos y deseos. Dispón tus sentidos, tu mente y tu corazón para escuchar una Palabra viva que quiere abrazar tu historia personal hoy mismo.

📝 Descripción

Jesús se sumerge en el agua y revela un amor humilde que sana identidades heridas y despierta confianza.

💬 Cita Yo Soy

Yo soy el Hijo amado que desciende a tus aguas oscuras; no temas acercarte, en Mí el Padre te llama y te sostiene.

🙏 Oración Inicial

Padre amado, fuente de toda vida, hoy vengo ante Ti con mi pobreza y mi deseo de confiar. Jesús, Hijo obediente y cercano, necesito encontrarme contigo en lo sencillo y verdadero de mi historia. Espíritu Santo, soplo de amor, abre mis oídos y ablanda mi corazón para reconocerte presente. Reconozco que muchas veces dudo, me canso y busco seguridades lejos de Ti. Concédeme la gracia de escuchar tu voz que me llama hijo y me regala paz. María, Madre humilde y fiel, llévame de tu mano a este encuentro y enséñame a descansar en la voluntad del Padre confiadamente. Amén.

📖 Lectio

En aquel tiempo, Jesús llegó de Galilea al río Jordán y le pidió a Juan que lo bautizara. Pero Juan se resistía, diciendo: «Yo soy quien debe ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a que yo te bautice?» Jesús le respondió: «Haz ahora lo que te digo, porque es necesario que así cumplamos todo lo que Dios quiere». Entonces Juan accedió a bautizarlo. Al salir Jesús del agua, una vez bautizado, se le abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios, que descendía sobre él en forma de paloma y oyó una voz que decía, desde el cielo: «Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias».

🧘 Meditatio

Este relato pertenece al género teofánico y marca el inicio del ministerio público de Jesús. Mateo presenta a Jesús solidarizándose con los pecadores, aunque Él no necesita conversión. El “cumplir toda justicia” expresa obediencia plena al designio del Padre. El Jordán recuerda el éxodo y los comienzos nuevos. La apertura de los cielos indica reconciliación restaurada. La paloma evoca el Espíritu creador de Génesis y la unción mesiánica. La voz revela la identidad filial de Jesús, uniendo Salmo 2 e Isaías 42, proclamándolo Hijo amado y Siervo humilde. Tú también llegas al Jordán con preguntas, límites y deseos profundos. Jesús se coloca a tu lado sin juzgarte, entra en tus procesos lentos y no se avergüenza de tu fragilidad. En tu vida cotidiana, cuando sientes que no estás listo, Él te recuerda que el amor del Padre no se gana, se recibe. Tal vez eres padre, madre, joven, consagrado o adulto cansado, y cargas expectativas que pesan. Este pasaje te invita a dejarte mirar por Dios antes de hacer algo para Él. El Espíritu desciende también sobre tu historia concreta, incluso en medio de rutinas, errores o silencios. La voz del Padre no exige perfección, sino apertura. Cuando oras y parece que nada cambia, el cielo ya está abierto. Tu identidad no depende de resultados, sino de ser hijo amado. Hoy puedes permitir que Dios te nombre desde dentro, sane heridas antiguas y te devuelva la confianza básica. Bautizarte con Jesús es aceptar caminar con Él en humildad, sabiendo que tu vida, así como es, puede convertirse en lugar de complacencia divina y misión silenciosa.

🙌 Oratio

Señor, me acerco a Ti con lo que soy y con lo que me cuesta aceptar de mí mismo. A veces me cuesta creer que el Padre pueda mirarme con ternura cuando me siento débil o disperso. Te agradezco porque no te colocas lejos, sino que entras en mis aguas turbias y permaneces conmigo. Te pido que me concedas la gracia de escuchar tu voz por encima de mis miedos y autoexigencias. Ayúdame a confiar cuando no entiendo, a obedecer cuando el camino parece pequeño. Te ofrezco mi jornada, mis relaciones, mis decisiones y mi cansancio. Toma mi historia y sumérgela en tu Espíritu para que aprenda a vivir desde la filiación y no desde el temor. Quédate conmigo, Jesús, y enséñame a descansar en el amor del Padre cada día.

🕊️ Contemplatio

Imagínate a la orilla del Jordán, el agua corriendo lentamente, el aire fresco sobre tu rostro. Ve a Jesús entrando al río, cercano y sereno. Escucha el silencio profundo antes de la voz. Siente el agua que también te rodea y limpia. Mira cómo el cielo se abre sin ruido. Percibe la paloma descendiendo suavemente. Escucha al Padre pronunciar tu nombre junto al de Jesús. Deja que esa palabra te envuelva. No hagas nada. Permanece. En silencio. Recibe la paz de saberse amado sin condiciones, aquí y ahora.

🤝 Compromiso

dedica cinco minutos del día a repetir en silencio “Soy hijo amado”, dejando que esa verdad baje al corazón. Segundo, una actitud familiar: escucha con paciencia a alguien cercano sin interrumpir ni corregir, reflejando la ternura del Padre. Tercero, una intención comunitaria: ofrece una oración o pequeño servicio por quienes viven cansancio espiritual o dudas de fe en tu comunidad. Cuarto, un examen nocturno: pregúntate antes de dormir si hoy actuaste desde la confianza filial o desde el miedo. Este compromiso no busca perfección, sino permanecer bajo la mirada amorosa de Dios, dejando que esa mirada transforme poco a poco tu manera de vivir, decidir y amar cada día.

📢 Peticiones

Por la Iglesia, para que viva y anuncie con humildad que todos somos hijos amados en Cristo. Por quienes ejercen responsabilidades de autoridad, para que gobiernen con sabiduría y espíritu de servicio. Por los que atraviesan confusión interior o miedo al futuro, para que el Espíritu los fortalezca en la confianza. Por nuestra comunidad, para que aprendamos a acoger, escuchar y acompañar como verdaderos hermanos.

🛐 Oración de Consagración

Te doy gracias, Padre bueno, porque me llamas hijo y me sostienes cada día con tu amor paciente. Hoy quiero responder con gratitud y abandono. Rezo con confianza el Padrenuestro, uniéndome a la oración de Jesús y de toda la Iglesia. María, Madre cercana, pongo mi vida en tus manos, mis decisiones, mis luchas y mis esperanzas; enséñame a vivir como tú, confiando sin reservas. Con sencillez, elevo el Avemaría, pidiéndote que me acompañes en el camino. Recibe, Señor, mi historia y hazla fecunda para tu Reino. Amén.

📖 Hermenéutica

El relato del bautismo de Jesús en Mateo 3,13-17 se sitúa en un momento decisivo de la historia de la salvación: el inicio del ministerio público de Cristo. Históricamente, Juan Bautista ejerce un movimiento profético de conversión en continuidad con Israel, preparando al pueblo para la irrupción definitiva de Dios. El género literario del pasaje es una teofanía narrativa, donde Dios se manifiesta mediante signos visibles y palabra reveladora. En el Evangelio de Mateo, este episodio funciona como puente entre la vida oculta y la misión mesiánica, revelando la identidad profunda de Jesús ante Israel y la comunidad cristiana primitiva. Desde el punto de vista lingüístico y simbólico, la expresión “cumplir toda justicia” no alude a una norma legal, sino a la plena adhesión al plan salvador del Padre. El término justicia, en clave bíblica, remite a la fidelidad a la voluntad divina. El Jordán evoca el paso hacia una vida nueva, recordando el éxodo (Jos 3) y señalando un nuevo comienzo. La apertura de los cielos simboliza la restauración de la comunión entre Dios y la humanidad. El Espíritu que desciende como paloma recuerda Génesis 1,2 y anuncia una nueva creación. La voz del Padre une Salmo 2,7 e Isaías 42,1, proclamando a Jesús como Hijo y Siervo, Mesías real y humilde. La tradición patrística ha leído este pasaje como revelación trinitaria. San Gregorio Nacianceno destaca que Cristo se bautiza no para ser purificado, sino para santificar las aguas. San Juan Crisóstomo subraya la humildad de Jesús al colocarse entre los pecadores. San Agustín interpreta la voz del Padre como anuncio de la gracia que alcanza a todos los bautizados en Cristo. El Magisterio retoma esta lectura afirmando que en el bautismo de Jesús se anticipa nuestro propio bautismo (CIC 535), donde somos constituidos hijos en el Hijo. Dei Verbum enseña que estos textos revelan el designio amoroso de Dios que se comunica en la historia (DV 2). Pastoralmente, este pasaje ilumina profundamente la experiencia contemporánea de identidad y pertenencia. En una cultura marcada por el rendimiento y la autoafirmación, el bautismo de Jesús recuerda que la dignidad humana nace de la filiación divina, no del éxito. Para los distintos estados de vida, este texto ofrece consuelo: al joven que busca sentido, al adulto cansado, al consagrado perseverante, al que sufre en silencio. En medio de alegrías o pruebas, la voz del Padre sigue pronunciándose sobre cada creyente, invitándolo a vivir desde la confianza filial y a dejarse conducir por el Espíritu en la misión cotidiana.