📅 20/06/2025
Mateo 6, 19-23
Hoy el Señor nos llama a revisar qué valoramos y hacia dónde se orienta nuestro corazón. Que esta meditación nos conduzca a una verdadera conversión interior, renunciando a lo efímero y buscando los tesoros eternos que no se corrompen.
Haz silencio… Respira hondo. Deja que el Espíritu Santo te envuelva. Apaga el ruido exterior y vuelve tu mirada al interior del alma. Allí, donde solo Dios habita, pide luz para descubrir los apegos que opacan tu mirada espiritual. Que esta Lectio sea encuentro, purificación y renovación.
Jesús enseña a no acumular bienes en la tierra, sino en el cielo.
“¿De qué te sirven los bienes que se acaban? Yo Soy el Tesoro eterno. El alma que me posee, aunque nada tenga, lo posee todo.” — Concepción Cabrera de Armida, “Yo Soy”
Santísima Trinidad, fuente de luz, amor y vida: Abre nuestros ojos espirituales para ver la belleza de tu Reino. Purifica nuestra mirada para buscar lo que es eterno. Que el Espíritu Santo habite en nosotros, ilumine nuestras decisiones y nos libere de todo apego. Padre, Hijo y Espíritu Santo: te consagramos este momento de oración. Amén.
Mateo 6, 19-23 (Biblia de Jerusalén) “No os amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban. Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben; porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón. El ojo es la lámpara del cuerpo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará iluminado; pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará a oscuras. Y, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué oscuridad habrá!”
Este pasaje pertenece al Sermón del Monte, discurso programático de Jesús sobre la justicia del Reino. El lenguaje es sapiencial y exhortativo. Jesús contrasta lo terrenal y lo celestial, el ver con claridad y el vivir en tinieblas. Nos interpela sobre dónde está realmente nuestro corazón. El Evangelio de hoy nos lleva a confrontar una verdad incómoda: nuestro corazón siempre está apegado a algo. Jesús no condena los bienes materiales en sí, sino el acumular por temor, ambición o seguridad falsa. El Catecismo enseña que “el desprendimiento de las riquezas es necesario para entrar en el Reino” (CEC 2544). La frase clave “donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón” invita a examinar nuestras prioridades. ¿Dónde ponemos nuestra confianza, nuestras energías, nuestro tiempo? La mirada interior, representada por el “ojo”, revela si nuestra vida está iluminada por Dios o distorsionada por intereses mundanos. San Juan Pablo II decía: “La pureza del corazón se refleja en la transparencia de la mirada”. Otros textos que iluminan: Mt 13,44: “El Reino de los cielos es como un tesoro escondido…” Fil 3,8: “Todo lo considero pérdida ante el conocimiento de Cristo” Lc 12,34: “Donde está tu tesoro, allí estará tu corazón” Preguntas para meditar: ¿Qué es hoy mi tesoro? ¿Cómo están mis ojos espirituales? ¿Veo con claridad? ¿Estoy invirtiendo en lo eterno o en lo pasajero?
Señor Jesús, te entrego hoy mi corazón, despréndelo de todo lo que no te pertenece. Hazme libre para amar, pobre para confiar, y sabio para discernir lo eterno de lo efímero. Luz de mi alma, cura mis ojos enfermos por la codicia o el miedo. Que solo tú seas mi tesoro, mi riqueza, mi alegría.
Imagina tu corazón como una casa. Jesús entra, mira los rincones donde hay polvo de apegos… Te sonríe, no te acusa. Solo pregunta: “¿Quieres que sea yo tu tesoro?” Permanece en silencio. Mira con sus ojos. Descubre la luz verdadera.
Personal: Haré un acto de generosidad concreto esta semana, oculto a los ojos del mundo, como tesoro para el cielo. Familiar o comunitario: Promoveré una conversación sobre lo que realmente valoramos como familia o comunidad. Examen de conciencia: ¿Estoy acumulando más de lo necesario? ¿Mi seguridad depende de lo que tengo o de quién soy en Dios? ¿Permito que la luz de Cristo me muestre lo que debo soltar?
Por los que viven esclavizados por el consumismo, para que encuentren libertad en Cristo. Por los pobres, para que no les falte lo necesario y nosotros seamos generosos. Por quienes han perdido el rumbo por codicia o ambición, que encuentren el camino de la luz. Por la Iglesia, para que siempre anuncie la verdadera riqueza del Evangelio. Por nosotros, para que vivamos con ojos iluminados por la fe.
Gracias, Señor, por mostrarnos el valor de lo eterno. Hoy te consagramos nuestra mirada y nuestro corazón. Padre nuestro… Dios te salve, María… Virgen María, Madre del Tesoro escondido, guíanos a valorar las cosas del cielo. Intercede para que vivamos desprendidos y con la mirada fija en Jesús. Amén.
🏛️ 1. CONTEXTO HISTÓRICO-LITERARIO Mateo sitúa estas palabras en el Sermón de la Montaña, dirigiéndose a una comunidad judeo-cristiana del siglo I que enfrentaba tensiones entre fidelidad evangélica y presiones socio-económicas. Este pasaje forma parte de la enseñanza sobre la vida interior del discípulo (Mt 6, 1-34), contrastando religiosidad auténtica con ostentación farisea. Sigue a los tres pilares de la piedad judía: limosna, oración y ayuno. Mateo muestra cómo Jesús radicaliza las tradiciones ancestrales para una audiencia que consideraba la riqueza como bendición divina, haciendo este mensaje particularmente desafiante. 🔍 2. EXÉGESIS LINGÜÍSTICA Y SIMBÓLICA "Thesaurízō" (atesorar) aparece contrastado: acumulación terrena versus celestial. Los elementos destructivos - polilla, herrumbre, ladrones - representan las tres amenazas principales a la propiedad antigua: deterioro natural y robo humano. La metáfora del ojo como "lámpara" conecta con la antropología semítica donde el ojo es ventana del alma. "Ojo simple" versus "ojo malo" establece polaridad moral: integridad interior versus división del corazón. "Donde esté tu tesoro, allí estará tu corazón" revela la ley espiritual fundamental: nuestros afectos siguen a nuestras inversiones. La gradación final expresa la completa ceguera espiritual cuando la luz interior se vuelve tinieblas. ⛪ 3. INTERPRETACIÓN PATRÍSTICA Y MAGISTERIAL San Juan Crisóstomo comenta que "Jesús no prohíbe poseer, sino estar poseído por las riquezas". San Agustín ve en el ojo simple la caridad pura: "Cuando el amor de Dios reina en el corazón, todo el hombre se ilumina". El Concilio Vaticano II en Gaudium et Spes 69 aplica este texto a la justicia social: "Los bienes creados deben llegar a todos en forma equitativa". Francisco en Evangelii Gaudium 55 retoma la imagen del corazón dividido: "No podemos servir a dos señores", conectando con la crítica a la "economía que mata". La liturgia católica utiliza este pasaje especialmente cuando se abordan temas de justicia social y desprendimiento evangélico. 🌍 4. APLICACIÓN PASTORAL CONTEMPORÁNEA En nuestra cultura consumista, este texto interpela el "síndrome de acumulación" que afecta todas las edades. Para las familias, plantea educar en sobriedad y generosidad, distinguiendo necesidades reales de deseos artificiales. Los jóvenes encuentran invitación a cuestionar valores dominantes sobre éxito. Los adultos mayores son llamados al desprendimiento gradual, preparándose para el encuentro definitivo con Dios. En el ámbito laboral, ilumina decisiones éticas sobre ambición y uso del tiempo. Para solteros, ofrece perspectiva sobre usar la libertad material para servir el Reino. En crisis económicas, reconforta recordando que la verdadera seguridad está en la Providencia divina, no en posesiones. 🤔 PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN ¿Qué "tesoros terrestres" ocupan demasiado espacio en mi corazón y energías? ¿Cómo puedo cultivar un "ojo simple" que vea la realidad desde la perspectiva de Dios? ¿De qué manera mi forma de relacionarme con los bienes materiales testimonia mi fe ante otros?