📅 14/06/2025
Mateo 5, 33-37
Jesús nos llama a la veracidad como fruto de un corazón íntegro. En tiempos de confusión, necesitamos una palabra firme y auténtica. Hoy oramos por la gracia de la justicia interior, para que nuestras palabras reflejen la verdad que habita en Dios.
Haz una pausa. Respira con serenidad. Siente cómo tu corazón se aquieta. Entramos en un espacio sagrado donde Dios nos habla. Abandona las máscaras, deja que su Palabra toque lo más hondo de ti. Abre tu oído y tu espíritu: el Señor quiere revelarte la belleza de vivir con autenticidad.
Jesús enseña sobre la sinceridad, exhortando a hablar con verdad y sin juramentos.
“Yo soy la Verdad. Mis hijos deben vivir con palabras transparentes, pues cada mentira empaña mi rostro en el mundo.” — Yo Soy (Conchita Cabrera)
Trinidad Santa, origen y fin de toda verdad: hoy venimos ante Ti para rendirte nuestro corazón. Padre bueno, forma en nosotros un espíritu íntegro. Cristo Verbo vivo, purifica nuestra lengua. Espíritu Santo, alienta en nosotros la sinceridad. Que esta Lectio Divina nos transforme para vivir según tu voluntad. Amén.
Mateo 5, 33-37 (Biblia de Jerusalén): «Habéis oído también que se dijo a los antepasados: No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos. Pues yo os digo que no juréis en modo alguno: ni por el Cielo, porque es el trono de Dios; ni por la Tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran rey. Ni tampoco jures por tu cabeza, porque ni a uno solo de tus cabellos puedes hacerlo blanco o negro. Limitaos a decir: ‘Sí, sí’ ‘no, no’, pues lo que pasa de aquí proviene del Maligno»
Parte del Sermón del Monte. Jesús eleva la ley mosaica hacia una ética del corazón, centrada en la veracidad interior. Jesús nos propone una vida donde la palabra tenga peso propio, sin necesidad de adornos o juramentos que maquillen la verdad. En un mundo lleno de falsedad y promesas vacías, el cristiano es llamado a ser reflejo de la fidelidad de Dios. El Catecismo nos enseña: “El octavo mandamiento prohíbe falsear la verdad en las relaciones con el prójimo” (CIC 2464). Este pasaje se conecta también con la enseñanza de Santiago: “Que vuestro sí sea sí y vuestro no, no, para que no caigáis en condenación” (Sant 5,12). La raíz de esta enseñanza es teológica: el hombre está hecho a imagen del Dios verdadero, por tanto, está llamado a vivir en la verdad. El juramento constante revela una cultura de sospecha y desconfianza, mientras que Jesús invita a una integridad interior que se expresa en palabras simples y fieles. ¿Mis palabras son coherentes con lo que pienso y vivo? ¿He sido testigo de la verdad, aun cuando me ha costado? ¿Necesito revisar mi forma de hablar en casa, trabajo o redes sociales?
Señor Jesús, Palabra hecha carne, gracias por tu enseñanza que ilumina mis labios y mi corazón. Perdona mis falsedades, mis silencios cómplices y mis medias verdades. Hoy quiero ser reflejo de tu luz, hablar con sencillez, honrar mi palabra y no herir con ella. Enséñame a ser testigo de tu verdad. Amén.
Imagina que Jesús te mira con ternura y te dice: “Tu palabra tiene valor porque tú eres hijo de la Verdad”. Deja que esa frase se grabe en tu interior. Siente cómo su presencia limpia, serena y fortalece tu corazón. Reposa en ese silencio donde todo se hace claro, porque Dios está ahí, contigo.
Personal: Me comprometo a examinar mis palabras y evitar exageraciones, excusas o comentarios que puedan herir o engañar. Familiar o comunitario: Promoveré un ambiente de confianza en mi hogar, dialogando con sinceridad y respeto. Examen de conciencia: ¿He jurado innecesariamente? ¿Uso palabras con ligereza o manipulo la verdad? ¿Escucho antes de hablar?
Por la Iglesia, para que siempre proclame la verdad con valentía. Por los líderes sociales y políticos, para que actúen con transparencia. Por los hogares divididos por la mentira, que renazcan en la confianza. Por los educadores y comunicadores, para que transmitan la verdad con caridad. Por nosotros, para que nuestras palabras reflejen a Cristo, la Verdad.
Gracias, Señor, por llamarme a vivir en la verdad. Te consagro mi mente y mi lengua. Padre Nuestro… Virgen María, Reina de la Verdad, ayúdame a ser claro y fiel en todo momento. Dios te salve, María…